lunes, febrero 26, 2007

Breve Historia de las Preconcepciones Imperecederas


Desde el inicio de la Creación – y antes de que la misma aconteciera- existía perenne la Nada, como el más indescifrable enigma. Helada e inescrutable, de la cual Nadie sabe cómo surgió el primer Ser que creó la Palabra. La Nada era, es y será la misma, por siempre y para siempre ella, Nada. Mas, de Ella parte un único espectro en cuyo sustrato flotan todos los Astros, el Vacío. Se cree que su envergadura y profundidad son tan insondables como infinita es la Nada. Tanto de la Nada como del Vacío se preconcibió un sub-espacio para que habitaran la Creación (primer acto de la palabra), al cual denominaron Desolación; de este No-ser se conoce el primer carácter de todos los tiempos; como todos sabrán, blando e irracional es el Caos de la Desolación. Al mismo tiempo la Nada y el Vacío concibieron a su primogénito, nombrándolo, desde el primer instante, con el nombre de Nadie. Puesto que su transparencia dejó su impresentable imagen en el anonimato, Nadie era ausencia pura (nótese su metamorfosis bipolar) de algo por venir o que faltaba. Pero cuando las primeras materias fueron forjadas, la distancia iría haciéndose cada vez mas grande entre las mismas, de tal modo que las unidades lejanas darían paso a la hermana melliza de Nadie, la cual, si querer ni serlo, pues de lo contrario no sería, surgió la Soledad sobre aquella inmensidad que era desde luego la Nada. Con ella todos, incluyendo a la mismísima Nada, estaban en Soledad, el primer estado de la Materia, del Ser y del No-ser.

De la Nada preñada del Vació, surge la Desolación caótica donde Nadie habita. Ahora bien, de la Creación germina una semilla llamada Materia, a sazón del primer Ser –recordemos que Nadie sabe cómo surge- que la promulgo como suya, dando paso a la Luz que corta la negrura de la Nada, en derredor la Soledad es compañera fiel gracias a la expansión de las distancias.

Y existe otro No-ser manifestado, invisible como Nadie, del cual todos estaban pendientes pero que, tan sólo con nombrarlo, desaparecería al instante. Muchos aman su reino –mientras que a otros los atormenta-, y para comprenderlo callan para no escucharle y disfrutar así de su presencia, que es, sencillamente, ese espejo donde podrían llegar a manifestarse todo lo entendible.

Así pues, recapitulando, antes y después, los No-seres, el Ser y la Materia expandían su presencia y la falta de esta, hasta que del Ser llegó la Palabra hecha movimiento, la Creación, que poco a poco declinó el caos de la Desolación, reconfigurando al Vacío para siempre. De la Palabra surge la Vida, la Conciencia y la Existencia, porque la Palabra personifica conceptualmente el Todo. Tanto dentro de las tres bellezas inmaculadas como fuera de ellas, los No-seres y el Ser reinan.

Nada es destruido por la Palabra del Ser, y la Palabra en él se transforma en versos, los versos en cantos, creando el cosmos y la neura, que sólo pueden matarla el sicario de la Nada, el Olvido, dentro del neurocosmo del los seres venideros. De esta forma Todo queda resguardado, porque Nadie sabe de donde ni como surge el Ser. Nadie. Por eso guarda su secreto en el innombrable y quedarán a salvo sin que lo aflija absolutamente Nada.

David R. Morán
Tegucigalpa
Febrero 2007

5 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

Ni creacionismo ni teoría de la evolución, me apunto a las preconcepciones imperecederas de Neurocosmo. De la ciencia y de la filosofía has extraído la más bella poesía que es la Palabra generadora y ese magistral "Caos de la Desolación".

Sólo en la nada cabe el todo, más o menos.

Tbo dijo...

No se, yo creo que hoy en día, existe la evidencia científica de nuestra evolución desde la glaciación a las cianobacterias y así hasta nuestros días, pero de todas formas que le pregunten a los Aztecas que pensaban los Totonacas, Un lío, vamos.

Electroduende dijo...

Señor David, mis respetos, que pinta está lo que escribió, aunque leyendolo ya ni sé si hay algo. cuando pienso en el "nada" me quiebro la cabeza, me gusta que usted no.

Michi dijo...

Lo de la Nada me ha recordado a Michael Ende y su Historia Interminable...
Un saludete desde Madrid!!!

David Morán dijo...

En efecto, Don Michi, la historia interminable es parte de la inspiración de este escrito. Sin embargo apunta mas a las concepciones de vació previa a las unidades. Algo similar podemos apreciar en la extinta cultura Maya, que tomaba el cero como primer elemento a enumerar, tanto las matemáticas que aplicaron como en su universo cognitivo.

Saludos.