viernes, marzo 02, 2012

Una Semana condenado a pensar.

Encierran al Poeta Mirón, como a otros escritores en la historia de la humanidad, en su propia bastilla. Signo de la modernidad penal. Pero la represión, como a las fieras acorraladas, vuelve a los escritores más mortíferos con la pluma, ahora digital por ser menos costosa su producción.

Una vez que usted lea este nuevo libro, versión electrónica (dicen que es el futuro, no sé por qué lo dirán, será  tal vez que se extinguen los libros de papel, o porque las editoriales ya no quieren publicar a nadie que no sea un inventor de intrigas sin sentido que vende millones de ejemplares), usted comenzará a razonar en forma de aforismo. Al menos eso me ocurrió a mí.

 Un buen catálogo de reflexiones de las cuales se puede extraer algún eslogan de uso personal. Vale la pena dejarse llevar por los devaneos del convicto, que la buena lectura incita a escribir, y este libro cumple dicho efecto. Adelante pues, a desmenuzarlo con los ojos. Abajo el enlace para su descarga. Gracias al amigo Luís Amézaga, autor de esta proeza.   

lunes, enero 10, 2011

El Viaje



Un padre con su pequeño hijo decidieron hacer con urgencia un largo viaje. Para ello dispusieron de un pequeño burro que los trasportara a su destino. Cuando salían del pueblo donde residían algunos vecinos que les vieron partir dijeron: Miren a esos dos montados sobre el pobre burrito, que apenas puede con ambos, parece que no poseen la más mínima compasión del pobre animal; seguro se les morirá de cansancio y no podrán proseguir con el viaje. Horas después el padre y su hijo llegaron al poblado más cercano para abastecerse de provisiones; pero esta vez, al reanudar la marcha, los campesinos oriundos que les vieron comentaron: Miren a ese hombre, que va bien sentado en el burro mientras que su hijo enclenque tiene que caminar a pie, es un padre grosero y abusivo. En el atardecer, luego de transitar por un tramo desértico, aquel padre y su hijo pasaron sin detenerse cerca de otro poblado. Los viajeros que les acompañaron por un buen trecho no pudieron evitar hacer sus apreciaciones: Miren a ese chico, dijeron, tan joven y fuerte, bien sentado sobre el lomo del burro mientras el mísero viejo tiene que caminar bajo este despiadado sol, es un hijo desconsiderado, sentenciaron. Casi a la hora del crepúsculo, después de un día agotador, el padre y su hijo llegaron por fin a la costa donde había un puerto, pero antes de ingresar al mismo un grupo de trabajadores se burlaron de ellos gritándoles ¡Tontos, vienen casi con la lengua de fuera por puro cansancio, mientras su burro trota con ligereza! ¿Es que no les sirve de nada ese joven animal? ¿O se creen siervos del mismo? Tanto el padre como el hijo llegaron exhaustos al puerto, pero a salvo y, claro, el burro también, muy a pesar de las opiniones adversas que nunca pudieron descubrir la verdadera estrategia que les hizo llegar a su destino final.

Nota: Mi padre me contó este cuento que, según me dijo, provenía de un antiguo texto escolar. Así que intenté recrearlo aquí, porque me pareció interesante y revelador. No sé si concuerda con el original, pero la intención es solamente evocar una moraleja.

martes, noviembre 30, 2010

Improbable que mueran


Tachaduras
Censura de adjetivos inclasificables
lamen su cuello con una lengua lujuriosa.

Borrones
Verdades personales que se escudan
entre mentiras ajenas a bien ver.

Apuntes
Esperanza ahogada en conjeturas
se conmuta gracias al reciclaje verbal.

El café
El ímpetu que lo mantiene hidratado
ante la cautivadora distopía de la nación.

Fuera de las fronteras del hogar
pasa de Rey a lacayo.
De afortunado a comemierda.
De dadivoso a limosnero de editoriales.

Se dirige a la Universidad
imparte una cátedra de asuntos vitales
que a ninguna mente joven y enajenada preocupa.

Mas tarde vende el artículo a una revista de cuarta
de esas que ni Dios se atreve a leer.

La paga cubre el taxi de regreso
que ya es mucho pedir.

El amor al arte es un asesino despiadado
de falsa moral retributiva.

Al fin ingresa en su castillo de dignidad solitaria, hambriento,
con la idea en la mente que la vida es una mala broma
difícil de tragar.

David R. Morán
Tegucigalpa
noviembre 2010

lunes, septiembre 27, 2010

La "lluvia" sobre los pies



2

Los pies de plomo se mojan en lluvia artificial,
Hay un calorcito sabroso que los arropa.

¿Será el calefactor de la ducha?

¿Serán, acaso, lágrimas de mujer
Que se escapan de la memoria?

No, para nada.
Son los orines alcalinos
Entremezclados con agua de tubo.

La incontinencia es un claro reflejo
De la autonomía caótica
Que no respeta voluntades amaestradas.

David Morán
Tegucigalpa
2009.

viernes, septiembre 24, 2010

La "lluvia" sobre los pies



1
Entra la cabeza al chorro,
la retira.

Entra una pierna al chorro,
la retira medio mojada.

Entra entero de un brinco
y no puede respirar.

La piel es una indumentaria
que obstruye el lavado de resquemores
y éstos salen del baño impunemente
oliendo a refrescante Shapoo.

David Morán
Tegucigalpa
Octubre 2009

miércoles, julio 21, 2010

Fulgor Expontaneo


¿A dónde me llevas menesteroso subconsciente?
Lazarillo de un corazón célibe y mentecato.

Arrojado quedaste
como el vómito dulce de una abeja obrera
que los hombres consumen entre rodajas de pan.

Deja de dictarle palabras regurgitadas a mi teclado
y abre la puerta para que entre luz a tu alcoba
quemando así los demonios de sacarina
y queden en libertad los conspicuos ángeles torturados.

David Morán
Tegucigalpa

Julio 2010.

lunes, mayo 24, 2010

Black Dog


Hitler y Churchill, protagonistas de uno de los acontecimientos más notables en la historia tenían, a pesar de todo, sus semejanzas. Ambos eran buenos estrategas, hábiles políticos y, curiosamente, devotos del pincel. Churchill decía que pintaba (paisajes) para que no lo persiguiera un perro negro (Black Dog). El animal al parecer nunca figuró en su obra, pero al término de la Segunda Guerra Mundial Hitler, vegetariano confeso, devoró al perro entero y murió de aquello a lo Churchill tanto temía.

David Morán
Tegucigalpa
Mayo 2010.