lunes, septiembre 12, 2005

Yo, El Supremo Totalitarismo


La adolescencia es una época de innumerables puertas abiertas, en ella descansa la impetuosa fuerza del gorrión que abandona el nido, sin embargo, su discernimiento es apenas una copa vacía anhelando llenarse. Aquí, más que en ningún otro lugar, es precisamente donde el grosor del acero pasa a convertirse en un hilo de seda que, de ser tensado con una nota inadecuada, tocará la música que rija nuestro destino, para bien o para mal. Los caminos están disponibles, mirando su cercanía, ignoramos que el horizonte esconde un sin fin de laberintos.

En este tramo, caigo en uno de esos matemáticos escollos, muy accidentados por cierto, típicos de la vida universitaria, y sin embargo mal aprovechados casi siempre. Debo referirme a la trepidante caída de las letras de Augusto Roa Bastos, escritor paraguayo, que afortunadamente me partieron el cerebro, logrado de una buena y puta vez, el fluido paso de la materia gris, constipada hasta entonces como una fría mucosidad a punto de petrificarse. Mis neuronas descubrieron que existía algo más allá del Heavy Metal, mujeres y el sedentarismo crónico al cual me aferraba con tenacidad. Llega para quedarse mi afición por la lectura.


Por raro que parezca, uno de los libros cuya narrativa inusual lo hace difícil de comprender para el lector inexperto, me atrapó gracias a la nefasta naturaleza del personaje; a través de sus dictados, circulares perpetuas, apuntes, memorias del diario privado y otras modalidades literarias aprendí del dictador perpetuo que el lenguaje se presta a una lúdica mezcla de compuestos inteligentes. Narrada totalmente en castellano, sale justo de la pluma de un pueblo que podría seguir pensando en guaraní.

Mediante su trilogía del poder, de la cual Yo, El Supremo es una porción, Roa Bastos, con esa exagerada fantasía que no desea aceptar la indiferencia, me hace recorrer la psicología del totalitarismo, deseosa de monopolizar el poder en un punto tan pequeño y caprichoso. Seduciendo a un gentío en su encierro intrafronterizo, El Dictador supremo gobierna bajo la sombra que extiende su mítica imagen.

¿Cuántos después del Supremo Dictador han pasado? ¿Cuántos viven hoy? Pero, lo más intrigante, ¿Cuántos más tendrás que enfrentar Latinoamérica? Seguro que será una nueva forma de ejercer el poder, siempre y cuando la historia no sea escrita por un torpe y timorato secretario.

Oh Latinoamérica, la democracia es suave sábana blanca. Por favor, no quiero encontrar bajo ella una vulva dentada que me succione hasta las entrañas.

10 comentarios:

Michi dijo...

Por qué la gente se deja camelar por esa aura/demagogia de los dictadores??? por desencanto? por ansia de recibir algo a cambio? Es lamentable que en el siglo XXI sigan existiendo personajes que rigen el destino de millones sin que nadie les haya elegido para ello...

LUIS AMÉZAGA dijo...

Estamos hechos de lecturas, amigo David. Unas nos buscan, otras las buscamos. Tengo mejores experiencias con las primeras que con las segundas. Eso dice muy poco a favor de mi criterio. No sé cuál es tu caso.

Es más fácil ser súbdito adolescente, sin responsabilidades, sin compromiso, siempre criticando al papá Dictador, pero dejarle a él las cosas del gobierno, que ser un ciudadano responsable, con deberes, dispuesto a trabajar por la democracia día a día. Un esfuerzo para muchos, ingente y desmoralizador. Las dictaduras llegan por desidia o pasotismo. Las democracias se conquistan.

OdinGhost dijo...

Querido David, vos sabés que la idea del primer párrafo siempre ronda por mi cabeza, y mas que preocuparme me gustaría ocuparme de ello. Cuando veo a todos los chicos que hoy están en el secundario, con ese gorrión dándoles vuelta, también veo que las cosas cambiaron aquí afuera.
Y pienso lo mismo que vos, que cualquier decisión tomada casi como un juego, en esa edad, puede devenir en cualquier camino. Y se lidia con adicciones, con perturbaciones, con ideologías que pintan de rojo, negro, rosa o celeste el absoluto.
Bueno creo que en si la lectura, hoy por hoy, es la única vía de escape, es la verdadera vía del encuentro de cada uno consigo mismo. Y me duele el ver los números que hablan de estos adolescentes que terminan el secundario sin haber siquiera leido un solo libro entero, ni siquiera el de su equipo favorito.

Sería interesante buscar una gran variedad de autores, extractos de textos de gran variedad y hacer un (al menos) pequeño primer libro con lecturas que puedan seducir a estos púberes con la lectura. Muchos seguirán sin leer, pero muchos mas podrán hacer ese "click" antes de hacer elecciones que pudieran enturbiar su futuro.

Y te hago una propuesta mi amigo David, ¿Estamos en condiciones de hacer una pequeña compilación de este estilo? Si logramos incluir varios autores, pequeños textos, variedad de estilos, dejando puertitas (links) hacia libros que ellos mismos pudieran seguir, elegir, creo que muchos serían los que comenzarían a leer.
Bueno, hasta ya estoy pensando en una pequeña edición de cierta cantidad de libros "pilotos". ¿lo trabajamos?

ShAdOw dijo...

Mi querido David, desde anoche he leido tu post... lo he leido varias veces para no errar en un comentario vacio.
Solo podria comentar sobre la adolescencia ya que como todos la he vivido y como algunos la sigo viviendo a través de mis hijos... Ha sido dificil discernir cuando se convirtió en hilo de seda para mi y tomé el camino que en su momento me pareció el adecuado, he atravezado un sin fin de laberintos que estaban escondidos y ahora soy guia de la adolescencia de mis hijos la cual trato de hacer lo mejor posible poniendo a su alcance los medios para que puedan vislumbrar con mejor luz ese camino (Para algunos son las letras para otros no). Dificil es poder decir que pudiesemos guiar a quienes tenemos contacto, más como bien dice un dicho... El buen juez por su casa empieza.
En cuanto a la trilogia que mencionas tendria que leerla para opinar, has metido la curiosidad en mi cabeza por lo que le buscaré.

Recibe un fuerte abrazo desde este rinconcito mexicano.

David Morán dijo...

Don Michi: lamentablemente las personas quedan frustradas por la forma en que sus gobernantes se enriquecen a costillas de ellos. La falta de visión y de educación arrastra despierta un anhelo por el pasado despótico, eso es algo que, personalmente, temo que suceda. Por supuesto, esta forma desesperada y perezosa de pensar es reforzada por aquellos que lo único que pretenden es apoderarse del poder que otros poseen, bajo el estilo ya clásico del totalitarismo.

Amigo Mickel: Tengo la dicha de experimentar ambas, no obstante, supongo que las primeras son las que me han favorecido más (la que nos buscan). Al momento de tropezar te das de bruces contra el suelo y descubres que estas obras de gran interés literario te modelarán el mentón del entendimiento. Por otro lado, intento mantener el criterio personal sin negar la simpatía que siento por algunas tendencias literarias, filosóficas, políticas, científicas y religiosas.

Los dictadores se aprovechan de la desidia y el pasotismo para implementar su régimen en el poder. En el caso de mi país, el pasotismo (indiferencia), viéndolo bien, es una plaga que luchamos por curar. Tienes toda la razón, la democracia se lucha, hasta ahora lo empezamos a comprender.

Amigo Odín: Interesante propuesta, pero me gustaría que me ampliaras la idea con más detalle, para eso preferiría que utilizaras el correo-e, si no es molestia claro. Estoy dispuesto a prestar atención, a ver que sacamos de todo ello.

Shadow: El que releas mi post es algo que me llena de alegría, porque logro persistir en la mente de alguien... perdón, mis letras son las que persisten por algún tiempo. Yo no soy padre aún (no sé, no me han notificado nunca nada), pero el valor de los buenos padres, como los míos, pese a sus achaques y errores humanos, le ayuda a uno a progresar en la vida. Eso me parece percibir en ti, que ya tienes más experiencia que yo. Gracias por este comentario, la trilogía está compuesta por: “Hijo de Hombre”, “Yo, el Supremo” y “El Fiscal”. Pero recomiendo más el segundo. Son formas de visualizar el poder absoluto.

Roa Bastos, el señor de letras perpetuas.

Tbo dijo...

Es por ti amigo David que figura este libro en mi pequeña librería digital, por si alguién se lo quiere bajar. Mas tarde leía la triste noticia de la muerte del autor este año en Asunción.

Es una buena onomástica tu escrito.

Yo el Supremo

Anónimo dijo...

Yo el Supremo Dictador de la República Ordeno que al
acaecer mi muerte, mi cadaver sea decapitado; la cabeza
puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República
donde se convocará al pueblo al son de las campanas
echadas al vuelo
Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de
horca. Sus cadáveres serán enterrados en potreros de
extramuros sin cruz ni marca que memore sus nombres.
Al término del dicho plazo, mando que mis restos sean
quemados y las cenizas arrojadas al río....

anatema dijo...

Amigo David: Tu texto tiene aires discursivos y reflejan gran madurez y talla intelectual, sobre todo viniendo de una persona tan joven como tú. Tenéis todo razón, la lectura y sobre todo si se hace desde niños y durante la adolescencia, que es cuando se absorbe todo, se llegará a la adultez con ese bagage intelectual tan necesario para tener ideas propias y oponerse a la llegada de cualquier dictador. Hay que estar prevenidos para que ésto no ocurra.

Las dictaduras son producto de ese pasotismo del que habláis, circunstancia que aprovecha el populismo de los dictadores. Hay que estar alerta. España, desde mi punto de vista, atraviesa una época de gran pasotismo e indiferencia hacia la clase política pues no han colmado las expectativas generadas con la democracia. Son muchos años desde que tenemos Constitución y han cambiado muy poco las cosas. De nada nos vale tener importantes infraestructuras, lujosos automóviles, dos o tres casas, viajes, lujos, fiestas, sin dentro de las mentes no hay nada sino vacío y banalidad.

Vivimos en una sociedad hipócrita y engañosa, de cartónpiedra y cualquier día hacemos Puaf......

Podemos volver a la dictadura. ¿Quién lo impide?

Perdonad el rollo que os he soltado. Besos.

David Morán dijo...

Gracias Tbo, pronto haré otras de ese tipo. Sí hombre, lamentablemente ya se fue, como dicen aquí en Honduras, para el otro mundo. Creo que mereció más reconocimiento.

Como vemos, Anónimo nos dejó el pasquín con que inicia la novela, según recuerdo, más adelante se deduce que el panfleto lo escribió el mismo dictador, no recuerdo bien.

Anatema: Sólo he conocido a una persona que está de acuerdo con los gobiernos totalitaristas o dictaduras aquí en Honduras. Decididamente este pensamiento retrógrado lo extiende hasta en la teología que predica, demasiado contradictorio también. Es buena gente, pero creo que está engañado en ese punto.

No das lata, gracias por expresarte tan abiertamente, lo importante en naciones como la tuya es que algunos de sus ciudadanos reconocen sus debilidades y amenazas, es importante ver esto, la soberbia no acepta señalamientos sino que también puede llagar a segar la conciencia. Los resultados serían nefastos.

Viva la democracia y la libertad, si es que existen de verdad.

Tbo dijo...

Distinguido David, imagino una utopía posible, no existen las naciones, sólo existen los ciudadanos del mundo que escriben desde los lugares del mundo. Esta bola es cada día más chiquita. Querido amigo desde algun lugar en alguna parte de la resitencia me atrevo a pensar que todo esto cambiará muy pronto. Saludos.

P.D. Ya sabes..., los libros de caballerías.